¿Qué pasa en el Patio Herreriano?

 

¿Qué pasa en el Patio Herreriano? Si hay un resumen que a mi juicio, narra lo que ha sido la política cultural practicada en los últimos años a lo largo de todo el Estado, fué  el Salvados de Jordi Evole: “Cuando éramos cultos”Este artículo solo trata de poner sobre la mesa algunos puntos referidos a la acción política desarrollada sobre el Museo desde que en 2008 comienza la “crisis”.

Es, en esa etapa donde podemos situar, el principio del fin de aquellos escaparates de exhibicionismo y corrupción, que comenzaron a estorbar a los propios políticos que los crearon y que fueron dinamitados con recortes y cierres, bajo pretextos de estabilidad presupuestaria, reducción de déficit o establecimiento del techo de gasto.

“Abocado a la desaparición”

En este contexto, El Patio Herreriano, con sus peculiaridades, es un ejemplo más de todo ello. En 2010 la idea planteada por el entonces alcalde Javier León de la Riva y apoyada totalmente por la dirección del Museo, consistió en un plan de medidas de “asfixia controlada” que sin responsables (más que la crisis), conduciría a un “irremediable” cierre del museo, justificado bajo el argumento de la (no) rentabilidad. De esta forma el gobierno municipal tendría vía libre para darle al edificio un uso rentable que podría ser, un céntrico palacio de congresos. Así, León de la Riva, anuncia: “El Patio Herreriano cerrará a mediodía y restringirá las exposiciones por la crisis” acordando: “crear una comisión presidida por la Concejal de Cultura en la que estará el director del Área de Cultura y un representante de la Colección Arte Contemporáneo para ver «por dónde se puede seguir apostando por el recorte”. 

Y así fue.  A este plan de asfixia controlada, de cierre de exposiciones, de limitación de horarios, le acompaña el cierre del centro de documentación y biblioteca y con ello el fín de Programas Públicos (Actividades). El cierre del área que con el menor presupuesto aportaba más de 20.000 visitantes no fue inocente.  Llegan los despidos, el acoso, las amenazas y las indemnizaciones.  Los patrocinios fuera de la burbuja, desaparecen. Arriba todo sigue igual.

Oscar Puente (PSOE) hoy Alcalde de Valladolid y entonces en oposición, manifestó su rechazo a estas medidas y analizó las intenciones del gobierno municipal que recoge este artículo de marzo de 2011 titulado “El Patio Herreriano… ¿en declive?:” del que extractamos: “En opinión del presidente del Grupo Municipal Socialista, Óscar Puente, los presupuestos para 2011, “lamentablemente, corroboran la práctica desaparición del centro museístico como tal, teniendo en cuenta que no se prevé la realización de exposiciones temporales” salvo que venga acompañada del patrocinio o financiación suficiente. Asimismo, según el PSOE también se suprimen el ciclo de vídeo y otras actividades, se cierra el Centro de Documentación y Biblioteca [..]”.

De la asfixia del PP a la propuesta de reactivación de IU y PSOE

Un año después, la cuestionable gestión del Museo, su falta de criterio expositivo, la necesidad de un plan director, en definitiva su decadencia y declive como diagnóstico, llegan al Pleno municipal en forma de moción por parte de Manuel Saravia de Izquierda Unida para plantear una serie de medidas de reactivación apoyadas por el Partido Socialista. La intención era impulsar su actividad y mejorar sus resultados.

En ese Pleno, Oscar Puente ya avanzaba la posibilidad de realizar un convenio con el Museo Reina Sofía que calificaba “necesario (o conveniente al menos) para el Patio Herreriano, teniendo en cuenta la situación en la que se encontraba”. También habla de la presión que la Colección ejerce sobre la programación o la toma de decisiones y propone la revisión del Plan Director y del Convenio de la Colección con el Ayuntamiento. 

Manuel Saravia, hoy vicealcalde en un gobierno de coalición con PSOE, planteaba la necesidad de transparencia en sus proyectos y presupuestos, la mejora en el aprovechamiento de la Colección y una reflexión sobre la programación. Propone también reabrir la biblioteca con la continuidad de programas como Sustrato Urbano (creado para impulsar proyectos de colectivos y artistas locales) además de la necesidad de establecer políticas culturales de colaboración con otros espacios de la ciudad. La moción será rechazada , como todas las propuestas realizadas desde la oposición en esas angustiosas legislaturas del Partido Popular.

Y hasta hoy. El Museo continuó en su declive, privatizando espacios, externalizando servicios de forma opaca e innecesaria y aireando anómalas relaciones con galerías privadas, mientras rechazaba cualquier plan o idea innovadora de productores culturales, mediadores, críticos, especialistas o asociaciones de artistas, que pasara por actualizar las metodologías museísticas y reconocer el contexto que le rodea. 

El Museo como subsede del Reina Sofía

Con un nuevo gobierno municipal desde las pasadas municipales, el Alcalde Óscar Puente, retoma su propuesta de convertir el Museo en una subsede del Reina Sofía. Existe ya algún ejemplo tratado en términos parecidos en Santander: El Museo Nacional Reina Sofía desembarcará en Santander. El edifico del Banco de España, que se convertirá en subsede del Centro de Arte, albergará los fondos del Archivo Lafuente” . El convenio se firmó en Marzo de 2015 y acabó en la cesión del Archivo: “Así, el documento rubricado este viernes también contempla las gestiones que deberán realizarse para convertir el antiguo edificio del Banco de España en un centro que, de forma dependiente del Museo Reina Sofía, gestione el Archivo en todo lo relativo a su conservación, difusión y puesta a disposición del público”

Quizá por deformación profesional, como responsable que fui entre otras cosas, de la gestión del Archivo Ferrant entiendo y comparto el interés del director del Reina Sofía, Manuel Borja Villel por los archivos y la investigación en general y por el Archivo del artista Ángel Ferrant en particular, que forma parte, por cierto de la Colección. Hace una semana, además, la Concejal de Cultura del Ayuntamiento, Ana Redondo comunicaba la denuncia del Convenio por parte de la Colección,  que parece ser, dará lugar a la revisión del mismo. En este sentido, la cuestión radicará en el encaje de las propuestas/necesidades entre las empresas propietarias de las obras, el Plan del Ayuntamiento para el Patio y el Museo Reina Sofía.

Algunos apuntes para la reactivación prometida

Los políticos que alertaban de la desaparición del Museo y proponían un plan de reactivación, lo tienen ahora  en sus manos. Sabremos, por tanto,  si su apuesta por el Museo es real. Estos son algunos apuntes para la reactivación prometida:

Reactivamos el Museo, si somos capaces de poner en práctica una nueva institucionalidad:  No solo con cambios en las estructuras de decisión para que sean más democráticas, sino con transformaciones en los modos de hacer, en las formas de relación con los distintos agentes que participan de la cultura: mediadores, gestores, artistas, productores, investigadores, críticos, trabajadores, museólogos, comisarios, educadores. Reactivamos el museo si pensamos la institución como un un espacio de mediación y negociación para que la riqueza cultural, compleja y diversa pueda desarrollarse.  Con transparencia en los patrocinios y buscando fórmulas que no conviertan la colaboración público-privada en un intercambio corrupto.

Reactivamos el Patio Herreriano si entendemos  que “toda práctica es local” y que no hay museo que sobreviva de espaldas a su entorno. El apoyo a la producción local y la intervención en el contexto mas cercano, es obviamente compatible con producciones localizadas en contextos diversos y también lo es, con la coordinación de programas para distintos eventos clave de la ciudad, superando las inercias de volver a una cultura espectacular, que aparcó proyectos que se trabajan con plazos de tiempo más pausados y olvidó los objetivos mínimos de alcanzar una ciudadanía más libre, más igualitaria y más crítica.

Reactivamos el museo si resignificamos conceptos como el  de Colección en  su idea de ente patrimonializador y nucleo de poder. Lo hacemos resituando posicionamientos hasta ahora centralizados capaces de articular mecanismos de equilibrio entre la autonomía y el trabajo en red con recursos compartidos. Reactivamos trascendiendo al concepto estanco de las Bellas Artes abriendo los espacios a manifestaciones y lenguajes artísticos diversos.

Reactivamos el museo Incentivando y dando valor a los procesos de mediación y rechazando la precarización de los trabajadores y trabajadoras de la cultura. Fomentando relaciones que fortalezcan el tejido social, abriendo sus espacios a colectivos y productores y apostando por intervenciones en institutos o colegios perfiladas como claras apuestas de futuro en la formación de públicos activos y críticos. En este sentido, reactivamos el museo, por contradictorio que parezca, saliendo del mismo.

No estaría mal que entrara un poco de luz para que los fantasmas que habitan el Patio Herreriano vuelvan a sus castillos y que el Museo pueda ser, por fin, más vivido que sentido.

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María Velázquez

 

 

 

 

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2 comentarios en “¿Qué pasa en el Patio Herreriano?

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